Por Terra
La Dirección de Memoria Histórica y Reparación del Ministerio de Justicia de Paraguay anunció hoy la identificación de Cástulo Vera Báez, una víctima del Plan Cóndor y el cuarto detenido desaparecido en la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989) cuyos restos han sido identificados.
Vera, nacido en 1944 en la urbe paraguaya de Villa Elisa (centro), futbolista y agricultor, fue secuestrado en enero de 1977 en la terminal de ómnibus de la ciudad argentina de Puerto Iguazú, en la zona de la Triple Frontera entre Paraguay, Brasil y Argentina, informó la Dirección en una conferencia de prensa.
Tras su secuestro, Vera fue trasladado al Departamento de Investigaciones de la Policía Nacional, en Asunción, y posteriormente fue visto en el penal de Emboscada, próximo a la capital, «en muy mal estado de deterioro físico debido a las torturas sufridas», según el informe de la Comisión de Verdad y Justicia (CVJ).
Sus restos óseos fueron hallados en julio de 2009 en una fosa en el predio de la Agrupación Especializada de la Policía paraguaya, en Asunción, y fueron identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en septiembre de 2016.
Vera se convierte así en el cuarto detenido desaparecido cuyos restos han sido identificados en Paraguay, después de que a fines de agosto se diera a conocer la identificación de Rafaela Filipazzi y Miguel Ángel Soler, y en septiembre se identificara a José Agustín Potenza.
Su hermana Lorenza Vera declaró este jueves a Efe que la identificación pone fin a «39 años de espera», en los cuales recorrió «puerta por puerta» dependencias policiales y organizaciones para obtener una respuesta sobre el paradero de su hermano.
Recordó a su hermano como un hombre «muy trabajador», que se dedicaba a las tareas en la chacra familiar y a entrenar con un club de fútbol pequeño, hasta que, con poco más de veinte años, se vio obligado a trasladarse a Argentina en busca de un trabajo como albañil.
Luego la familia fue perdiendo el contacto con él, hasta que recibió la noticia de su desaparición.
Por su parte, el titular de la Dirección de Memoria Histórica y Reparación, Rogelio Goiburú, afirmó que Vera fue víctima de «una organización delictiva de Estados criminales para cometer delitos de lesa humanidad», conocida como Plan Cóndor.
Recordó que, pese a que el dictador Stroessner y muchos de sus colaboradores cercanos ya fallecieron, miembros de «su ejército de pyragues (espías) y represores en la Policía» continúan vivos e impunes, y deben ser juzgados «para garantizar que estos hechos no se repitan nunca más».
El nombre de Cástulo Vera aparece en varios registros en los documentos policiales conocidos en Paraguay como Archivo del Terror junto a los de dirigentes comunistas también desaparecidos en la dictadura stronista, como Juan José Penayo, Octavio Rubén González, Derlis Villagra o Miguel Ángel Soler.
En estos documentos, la policía de la dictadura stronista consideraba que Vera integraba la Dirección de Fronteras del Partido Comunista Paraguayo en el exilio, y que por esta razón se desplazó por varias ciudades fronterizas entre Paraguay y Argentina, como Formosa, Posadas y Puerto Iguazú.
También aparece en el listado de víctimas en la causa por el Plan Cóndor que se siguió en Argentina, y por la que en mayo de este año fueron condenados 15 de los acusados a penas de entre 8 y 25 años de prisión, como responsables de la asociación ilícita entre las dictaduras del Cono Sur para reprimir a más de 100 personas durante los años 70 y 80.
Uno de los condenados fue el militar argentino Carlos Humberto Caggiano Tedesco, que entre 1976 y 1978 fue jefe del Distrito Militar de Misiones (Argentina), donde se encuentra Puerto Iguazú, y en mayo de este año fue sentenciado a 12 años de prisión por la privación ilegítima de libertad de Vera, entre otros cargos, según el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) de Argentina.
La Comisión de Verdad y Justicia (CVJ) de Paraguay registró 425 ejecutados o desaparecidos, y casi 20.000 detenidos, durante el régimen de Stroessner, la gran mayoría de los cuales fueron víctimas de palizas, picana eléctrica, quemaduras y otras formas de tortura física.