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Otra vez Argentina está sobre ascuas. La más reciente decisión del Tribunal Supremo ha removido los rescoldos de una vieja hoguera que aún quema la piel de la sociedad argentina.

Esa instancia judicial, de cinco miembros, tres nombrados por el gobierno de Mauricio Macri, acaba de otorgar un beneficio legal a un civil que había sido condenado a 13 años de prisión por secuestros y torturas en un hospital de Buenos Aires.

La decisión está basada en una antigua ley que permite computar dobles los días de detención a partir del segundo año de prisión preventiva sin sentencia.

El llamado Dos por uno no estuvo pensado para delitos de lesa humanidad, ya que fue aprobado en un momento en que las leyes de impunidad hacían imposible que los tribunales siquiera pudieran juzgar a los represores argentinos.

Negar el pasado

Otorgar un beneficio legal a un represor acusado de crímenes de lesa humanidad es la más reciente decisión de un proceso que busca reescribir la historia argentina.

Primero fue negar la cifra de desaparecidos, algo en lo que ha estado involucrado hasta el mismísimo Macri. Más tarde intentaron deslegitimar los juicios de lesa humanidad.

Luego otorgaron prisión domiciliaria a un militar acusado de 107 secuestros. Después trataron de vaciar de contenido el feriado del 24 de marzo, Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia…y ahora llegó el Dos por Uno.

Es un camino oscuro recorrido por un gobierno que como no puede indultar a los genocidas, crea las condiciones para hacer borrón y cuenta nueva con la historia. Es un intento malsano por resetear la memoria colectiva de Argentina.