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Por Sylvia B. Zárate y César Mariño

BOGOTA, 28 jul (Xinhua) — Familiares de las víctimas de uno de los episodios más cruentos del conflicto armado colombiano se unen esta semana en Bogotá en un acto que busca hacer notar la importancia de la administración de una verdadera justicia en los momentos de posconflicto que atraviesa el país.

Cincuenta personas cuyos hijos, padres o esposos fueron asesinados por el Ejército colombiano para ser mostrados como guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en el gobierno de Alvaro Uribe, se sembraron junto a otras plantas, de manera simbólica, en la Plaza de Bolívar el pasado jueves.

Los familiares hacen un llamado para que sus victimarios no sean acogidos por la Justicia Especial para la Paz (JEP).

De acuerdo con los familiares, este mecanismo de justicia transicional, que juzgará a los actores armados involucrados en la guerra civil, ofrece demasiados beneficios a altos mandos del Ejército que durante años asesinaron a miles de colombianos en una estrategia sistemática que se volcó contra la población vulnerable del país.

Luz Marina Bernal, madre de una de las víctimas de ejecución extrajudicial, fenómeno conocido en el país como “Falsos Positivos”, dijo a Xinhua que es necesario profundizar en la investigación sobre este tipo de delitos cometidos por miembros armados del Estado que abusaron del poder y que son motivo de vergüenza para el país.

“Ellos no han valorado ni han mirado la magnitud del problema que tenemos en Colombia, con más de 6.000 ejecuciones extrajudiciales a lo largo y ancho del país con indígenas, afros, campesinos, raizales, palenqueros, hijos de familias menos favorecidas, hijos de mujeres cabeza de hogar”, expresó.

“Creo que es el momento que ellos revisen minuciosamente todo lo que los miembros armados del Estado colombiano, como el Ejército Nacional de Colombia, hizo o ha venido haciendo”, agregó Bernal.

Durante el evento se conmemoró la muerte de Fair Leonardo Porras Bernal, un joven que a pesar de tener una discapacidad mental fue asesinado por el Ejército y después presentado como el comandante de un frente guerrillero.

El acto estuvo respaldado por Agroarte, un movimiento que busca fusionar el arte y la naturaleza en actos “performances” que promuevan la reflexión sobre problemáticas sociales en distintas partes del mundo.

Por eso los familiares de las víctimas de este episodio de la historia colombiana al que los medios de comunicación bautizaron como “Falsos Positivos”, se sembraron durante seis horas junto a plantas que después serán trasplantadas en diversos lugares de la capital colombiana.

“Este evento de Cuerpos Gramaticales es la siembra en la catarsis y la exigencia política que estamos haciendo en este momento, para que realmente se den cuenta que las víctimas de ejecuciones extrajudiciales estaremos ahí luchando porque los militares no entren a recibir los beneficios de la JEP”, agregó Bernal.

A la iniciativa se sumó, además, el Centro Nacional de Memoria Histórica de Colombia, que asegura que estas manifestaciones ayudan a que episodios como éste no caigan en el olvido y la impunidad.

Los participantes señalaron que el principal enemigo que piensan derrotar con la siembra de sus cuerpos en la tierra es la indiferencia del ciudadano común.

“Que no seamos indiferentes ante el dolor de muchísima gente que no han sido solamente 10 o 50 casos, son más de 6.000 casos de personas inocentes que por beneficios y mostrarle al mundo resultados que no son, han muerto dejado miles de huérfanos y viudas”, dijo a Xinhua, Ladyermai Montes Rojas, esposa de otra víctima.

Un reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia de Colombia permite que los miembros de la Fuerza Pública de Colombia puedan acogerse a la Justicia Especial para la Paz, aún si se encuentran prófugos de la justicia.

De acuerdo con un reciente informe oficial sobre desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales, en Colombia por lo menos 3.345 personas fueron ejecutadas de manera ilegal por miembros de la fuerza pública entre los años 2002 y 2008.

Muchas de estas personas permanecen desaparecidas en fosas comunes o enterradas como “N” en cementerios de varias regiones del país.