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Fue presentado en un acto encabezado por Gabriela Michetti y fue armado por cuatro intelectuales de prestigio pero proponen ideas particulares como terminar con el “tacheo”, crear un “Ministerio de Detalles” y un “Instituto de Calibrador de Autoridad”, además de reclamar “una revisión terapéutica de la historia”.

El Gobierno presentó el libro “100 Políticas para la Argentina del 2030”, que incluye ideas tan disímiles como como la eliminación del “tacheo”, la división de la provincia de Buenos Aires, la creación de un “Ministerio de los Detalles” y de un “Instituto de Calibrador de Autoridad” o “una revisión terapéutica de la historia”.

La edición del libro estuvo a cargo del director del Programa Argentina 2030, Eduardo Levy Yeyati, quien presentó la publicación con un acto realizado en la Casa de Gobierno y que encabezó la vicepresidenta Gabriela Michetti.

“El objetivo de Argentina 2030 fue buscar, en diálogo con la sociedad, una visión de país que oriente las políticas públicas. Este libro es una metáfora de aquel ejercicio coral: un diálogo entre las ideas y los saberes de 100 argentinos que nos inspiran a ser mejores de lo que creemos que podemos ser”, expresó Levy Yeyati durante el acto.

En el libro, especialistas presentan diferentes ideas, algunas de las que se mencionan a continuación:

– Vicente Palermo, miembro del Consejo Presidencial Argentina 2030 e investigador principal del CONICET, propuso la eliminación del “tacheo”. “El problema no son los taxis en sí sino el tacheo: la circulación permanente de los vehículos a la captura de pasajeros y por toda la ciudad (aunque, naturalmente, circulen mucho más en las zonas céntricas que en los barrios periféricos). Esto supone un inmenso parque automotor en movimiento, y todos los impactos que ello conlleva. Se trata de impactos extendidos y difusos: afectan a todos los habitantes de la ciudad o a quienes hacen uso de ella, y afectan a todos, porteños y usuarios de Buenos Aires o no, debido al balance medioambiental negativo”, evaluó. Además, consideró: “La banderita roja luminosa sería cosa del pasado. La universalización del teléfono celular hace de esto un asunto sencillísimo. Nótese que el establecimiento definitivo de este sistema, de por sí va a simplificar muchísimo las cosas, ya que con extrema probabilidad, en la medida en que los pasajeros se valgan más y más del celular, los taxis ni siquiera van a precisar regresar a sus bases después de cada viaje”.

– Rafael Di Tella, profesor de la Universidad de Harvard, propuso la creación de un Instituto Calibrador de Autoridad. Para el especialista, “sería muy sano crear un ICA, Instituto Calibrador de Autoridad, que pueda explicar las múltiples inseguridades que tenemos al seguir un curso de acción”. “En resumen, necesitamos una institución que ayude al público a ‘calibrar’ la evidencia científica que de verdad tenemos disponible para respaldar las políticas públicas que proponen los políticos y que las ponga en perspectiva internacional. La esperanza es que esto nos fuerce a entender y aceptar las enormes limitaciones que enfrentamos al momento de tomar decisiones sobre políticas públicas. Y que fuerce a los políticos a debatir de verdad, sin “sacar chapa,” ya que esta actitud pocas veces tiene fundamento y siempre sirve para debilitar la democracia”, señaló.

– Andrés Malamud, inestigador principal de la Universidad de Lisboa, propuso la división de la provincia de Buenos Aires. “Si Buenos Aires se dividiera en cuatro, los fragmentos constituirían las cuatro provincias más pobladas del país. Esa es la magnitud de la hipertrofia bonaerense: cuadruplica demográficamente, y pronto quintuplicará, a la segunda provincia argentina. No hay desproporcionalidad semejante en el mundo”.

– El historiador Luis Alberto Romero propuso “una revisión terapéutica de la historia”.  “La discusión pública de cualquier cuestión general se encuentra hoy perturbada por un malestar localizado en nuestra memoria histórica. Se trata de una presencia intrusiva de cuestiones del pasado, que define a priori y rígidamente a los actores, conforma ideas y posicionamientos maniqueos, alienta los comportamientos excluyentes y facciosos y hasta bloquea los diálogos. Este relato, que tiene diversas raíces, se estructuró sólidamente durante los doce años del kirchnerismo. Hoy permanece firmemente instalado en los lugares de influencia sobre la memoria histórica. Funciona como aglutinante, suministra los argumentos confrontativos y conserva la capacidad para reducir cualquier discusión a sus términos, bloqueando las discusiones públicas propias de una democracia plural”, evaluó. Consideró además: “Es necesario sacar a nuestra memoria del pasado de la trampa en la que está metida. Hay que desarmar una versión hegemónica, sólidamente instalada en tales espacios, que obstruye la relación fluida y sana de la sociedad con su pasado. No se trata de reemplazarla por otra versión hegemónica, sino de recuperar una relación con el pasado plural, abierta al diálogo y a la confrontación, adecuada para una sociedad liberal y democrática”.

– El periodista Sebastián Campanario propuso la creación de un “Ministerio de los Detalles”. “El padre teórico de esta propuesta es el economista de Harvard Sendhil Mullainathan, quien sostiene que las organizaciones (gobiernos, empresas, organismos internacionales, etc.) suelen tener incentivos para que la gente más inteligente y mejor paga se la pase encarando “proyectos desde cero” (cuanto más grandilocuentes, mejor), y queden pocos recursos para la “última milla”, de usabilidad o de interface con usuario final de una determinada iniciativa”.

Podés leer el libro acá